Depilación con caramelo, la más dulce y efectiva en Egipto

La ventaja de esta depilación es que elimina el vello desde la raíz. Foto: EFE
La ventaja de esta depilación es que elimina el vello desde la raíz.
Foto: EFE
 

Cuentan que la llamada Reina del Nilo, Nefertiti, realzaba su legendaria belleza con un ungüento hecho de miel, agua y savia con el que se depilaba para dejar su piel tersa y suave. Este hábito se ha transmitido a lo largo de generaciones entre sus descendientes egipcias, e incluso ha traspasado fronteras en el mundo árabe, donde las mujeres prefieren este método tradicional a otros más modernos.

“Halaua" o "sweet", cuya traducción del árabe y del inglés es "dulce", son los nombres con los que se conoce en esta parte del mundo a la depilación con caramelo, la hermana oriental de la cera, cuya receta empleada en la época faraónica ha llegado hasta los tiempos modernos en forma de una mezcla de agua, azúcar o miel y limón.

En el fuego, hay que calentar medio vaso de líquido por uno de azúcar además del jugo de una pieza de fruta, aconseja Nura, una esteticista egipcia que ofrece sus servicios a domicilio.

Pero, ojo, "no hay que añadir mucha agua, porque si se pone demasiada el caramelo puede quemarse cuando se calienta", advierte la joven, para quien el limón es fundamental porque "da más brillo a la piel".

De hecho, pese a que en las farmacias del mundo árabe venden la preparación ya lista para usar, ella prefiere elaborarla en casa para añadir más limón y porque el caramelo que se comercializa contiene un cierto porcentaje de cera.

"Lo que se vende en las farmacias no se pega fuerte en la piel por la cera, mientras que el caramelo casero sí que lo hace", explica Nura.

DESDE LA RAÍZ

Una de las características de este tipo de depilación es que arranca los pelos más largos de raíz, mientras que es menos eficaz con los más cortos.

Un paseo por las calles de El Cairo u otra ciudad árabe revela para la mirada occidental un mundo de mujeres veladas, bien con “hiyab” (velo que solo tapa el cabello) o con “niqab” (velo que cubre la cara), que se esfuerzan por ocultar cada ápice de su cuerpo en nombre de la religión.

Sin embargo, que las apariencias no engañen, ya que la coquetería no está reñida con sus convicciones religiosas y queda para debajo de su vestimenta, donde esconden pieles perfectamente depiladas, fruto de un culto al cuerpo femenino que se remonta a la época faraónica.

Para la subdirectora del centro de belleza cairota “Jacques Moreno”,  Sharihan Redan, la “halaua” es algo muy importante en la vida de las mujeres.

La obsesión por una piel libre de vello llega hasta tal extremo de que muchas egipcias se depilan los brazos  y las manos, y a veces miran con extrañeza las extremidades de las extranjeras que no lo hacen.

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