Contrasentido
¿Puede la DGT multar a un muerto?

La pregunta puede parecer absurda, pero no se trata de ninguna broma. La familia de Manuel José Lara Callejas ha recibido recientemente una sanción de la DGT por exceso de velocidad. Nada menos que veinte años lleva muerto este conductor a causa de un accidente laboral, un pequeño matiz que, al parecer, han pasado por alto en Tráfico.
Si bien en esta ocasión la culpa no ha sido de la Jefatura de Tráfico sino de una empresa de alquiler que transcribió mal el DNI de un cliente, esto no es la primera vez que pasa. Hace un par de años ocurría lo mismo con un palentino que había fallecido veintiún años atrás y, en aquella ocasión, fue la DGT quien cometió el error.
Fue la hermana de Lara Callejas la que se sorprendió al recibir la notificación de una multa que iba a nombre de su hermano. Según rezaba en la carta, Manuel José fue sorprendido por un radar en la AP2 a la altura de Huesca al rebasar el límite de velocidad y, al parecer, con vehículo de alquiler. Evidentemente, no podía ser su hermano, que falleció en 1992, pero ya le toca a la familia sumirse en una vorágine burocrática de importante calibre únicamente para esclarecer los hechos. Aún alegando que el sancionado lleva veinte años muertos, la DGT ha realizado una investigación hasta comprobar que, efectivamente, fue la alquiladora la que se equivocó al coger los datos de un cliente.
No ocurrió así hace unos años cuando la viuda de un palentino recibió una multa de la DGT por motivo de una infracción cometida por su marido. El motivo, igualmente, el exceso de velocidad. Según la multa, el 18 de febrero de 2010, en el kilómetro 67,6 de la A4-P su marido fallecido circuló a 154 km/h por una vía limitada a 120 km/h a mandos de un Lexus. Al igual que la familia de Lara Callejas, la mujer tuvo que someterse a un proceso judicial, lo que llevó a la pobre viuda a sufrir varias crisis nerviosas. En este caso, no fue un error de trascripción y la familia comenzó a sospechar que los datos de su padre se estuvieran utilizando de manera fraudulenta. Sea como fuere, vivir estos episodios dista mucho de ser agradable: sus seres queridos no sólo se sienten víctimas de una broma macabra, además tienen que enfrentarse a procesos burocráticos, que a nadie le gustan, por errores que comete la Administración.
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