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¡¿Que han pedido…qué?! | El corcho flota
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El corcho flota

¡¿Que han pedido…qué?!

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Ayer me llamó mi madre por teléfono. Lo sé, esto no es noticia, mi madre me llama a diario dos o más veces. Y no veas qué rápido teclea porque cuando cuelgo y apenas me ha dado tiempo a alejarme unos centímetros del aparato, – soy muy fan de llamar aparato al teléfono- éste vuelve a sonar para que mi madre aclare algo sobre la llamada anterior, en la me explicaba un dato que había olvidado en la primera de todas las llamadas. Y así.

A lo que iba, que nos pusimos a hablar de las cosas de la vida y le comenté:

- ¿Sabes mamá, que unos militantes del PSOE han hecho un video en el que piden perdón?

- ¡¿Que han pedido queeeeeé?!- gritó.

No es que mi madre sea acaloradamente escéptica con todo lo que tiene que ver con la política. Bueno, sí, lo es, pero es que además hay días en los que no oye bien.

- Que unos militantes del PSOE han pedido perdón por los errores de su partido- repetí.

- Pues me parece muy bien. Es lo mínimo que pueden hacer, ya les vale. A todos, a los unos y a los otros. Oye, hablando de otra cosa: ¿Me trajiste el tupper verde?

Mi madre suele utilizar los tuppers para cambiar de tema, bueno, y para almacenar comida, como todo el mundo. Pero si surge un asunto en el que no le apetece profundizar, te pregunta por un tupper, tú te das por aludida y cambias de tercio. Así que abandoné la política y pasamos a deportes, creo recordar.

El tupper de mamáA mí sí me apetecía hablar del video pero, claro, es que yo siento una extraña fascinación por ese momento en el que alguien pide perdón. Lo reconozco, me engancha ver a la gente pidiendo excusas, me gusta, “me pone” esa tensión, lo mal que lo pasan el que lo tiene que pedir y el que lo tiene que conceder. Es un trance que visto desde fuera da como morbo y pena pero, por encima de todo, es original y está poco visto, si no, de qué nos iba a haber marcado tanto ese: “lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir” del Rey, cuando ya habíamos perdido toda esperanza de que pudiera superar el mítico:”¿Por qué no te callas?”. Ver a alguien reconocer una equivocación y decirlo en público tiene su aquel, incluso cuando no tienes la certeza de que quien lo pide, lo esté sintiendo realmente. Ya se sabe que, en ocasiones, el receptor se cree más el mensaje que el propio emisor, esto pasa mucho con las videntes de la tele.

Pero de todas las peticiones públicas de perdón, una de mis favoritas es la de Cecilia, la tuneadora del Ecce Homo. Me dio tanta penita esa mujer, justificando ese arrebato artístico fruto de la buena intención, saber que llegó a sufrir un ataque de ansiedad la única persona que nos le ha dado una alegría a este país en los últimos tiempos… ¡Si tendríamos que besar por donde pisa Cecilia, hombre por Dios! Además, seamos sinceros, el Ecce Homo original no era muchísimo más guapo que el que ella ha convertido en un icono, el que da la vuelta al mundo es el suyo y ella, una estrella internacional, la española más famosa según la revista Vanity Fair. Me llena de orgullo y satisfacción enterarme de que Cecilia será una de las estrellas invitadas en el especial Nochevieja de la cadena Neoxesta artista se lo merece, sí señor.

Por cierto, cuanto más gordo es el cargo del ofendidoKim jong Un – Líder Supremo de Corea del Norte, por ejemplo-más complicado resulta pedirle perdón y esto es lo que le va a tocar a China con Kim Jong Un. Resulta que el diario oficial del régimen dio como noticia real lo que no era más que un chiste sobre el dictador, en una revista satírica. A ver, tampoco hacía falta ser Einstein para detectar la coña: “Kim Jon Un, el hombre vivo más sexy del mundo” decía la revista americana Onion. Que es un hombre y que está vivo, puede colar, pero lo otro… Y a ver cómo se lo montan los chinos para decirle a esta criatura, conocida por su sentido del humor, que se comieron un rollito doblado (valga la redundancia).

Después de este repaso general, creo que me toca a mí. Y como no se me ocurre nada concreto, voy a pedir perdón, por adelantado, por todos mis pecados futuros, que los habrá. Aunque algunos pecados, más que el perdón, merecerían una distinción de la OMS, por lo bien que le sientan al cuerpo.

“Perdoa meu amor” Mariza Monte

Raquel Martos Raquel Martos

Raquel Martos

Es periodista, guionista y escritora. Ha hecho radio (Onda Cero y M-80) y ahora Cadena Ser; televisión (El Hormiguero); ‘Los besos no se gastan’ es su primera novela.



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