A ver si me aclaro un poco: ¿no era esta temporada la de los mini shorts y minivestidos? Tanto quejarme de la longitud de las faldas y los pantalones y tanto pedalear como si hubiese caído en una eterna repetición de verano azul para afrontarlo y ¡ahora resulta que las tiendas están llenas de vestidos hasta los pies!
Seguro que habréis visto el omnipresente de Gucci en todas sus versiones. Lo ha llevado Miss Universo 2007 y ha sido endosado por Vogue España a toda la que se ponía delante: desde Gwyneth Paltrow hasta Blanca Martinez de Irujo (que crueldad ponerlas a las dos con el mismo vestido en el mismo número…)
A las cadenas de ropa también les ha dado por los maxi. Desde los de de Jovovich-Hawk para Mango, hasta los playeros de Primark.

Yo por ahora no me he probado ninguno de los que he visto. Ni idea de cómo quedarán.
En estos tiempos, ya da igual si las bajitas o las altas lo pueden llevar, pero está claro que si eres como Raquel del Rosario, y la parte inferior de tu cuerpo es más “lucible” que la superior, quizás deberías quedarte con las minis. Y también es obvio que es mejor que sean silueta “columna”, que forma “campana”.
La verdad es que pueden ser muy glamourosos para el verano, sobre todo si quieres presumir de hombros, escote o cuello. Ahora que me acuerdo, cómo me gustó ver a una chica en un vuelo a Ibiza con un vestido color arena hasta los pies, bronceado, melena morena, y sandalias-joya planas. Nada más. Era bajita y verdaderamente iba fabulosa. “Así hay que venir a Ibiza, no con mi vestidito de algodón de niña ñoña”, pensé.
Para llevar bien los maxi vestidos hay que pensar más en una hippy de luxe sensual y lánguida como Talitha Getty en una azotea de Marrakech (en la foto) que en una cíngara con pandereta.
El cuello, halter. Las sandalias, planas y los complementos exóticos. En las fotos, sandalias de pluma de pavo real de Anya Hindmarch y vestido de estampado sixties dee T-bags, a la venta en Asos y Net a porter.
¿Los habéis probado ya vosotras?










He de reconocer que no estás sola. El barrio estaba lleno de rubias rubísimas, con niños niñísimos en
Ahora que me he mudado a un barrio más chungo noto la diferencia. Sí, hay kebabs en lugar de dim sum, el vestuario de rigor es el chándal y me han ofrecido cosas por la calle que no sabía ni que existían. Pero por lo menos hay niños que comen golosinas con colorantes y no se llaman “Melocotón” o “Sacha”, los domingos puedo ir a por el periódico con el pelo revuelto y nadie me mira raro si bebo una cocacola de las rojas. Creo que ahora estoy más tranquila. 






Eso fue ayer el adelanto de la colección de



Trendy Team