Madres famosas después de los 40

Susan Sarandon, Madonna, Nicole Kidman, Salma Hayek, Mariah Carey, Carla Bruni, Halle Berry… son sólo algunas de las famosas que han tenido hijos después de los 40.

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Comparada con cualquiera de las damas del G8,

Carla Bruni

parece una niña de 43 años. La esposa de Sarkozy ya tenía un hijo de diez cuando el mandatario francés le hizo su encargo a la cigüeña.

Se trataba de su segundo parto,

pero el caso es que ya había superado la temida frontera de las cuatro décadas para dar a luz.



¿Realmente importa tanto la edad para ser madre? En la actualidad,

las mejores condiciones de vida y alimentación

respecto a una o dos generaciones atrás permiten que muchas mejores arriben a los 40 con una energía impensable en la época de nuestras abuelas o madres.



El ciclo de vida se ha retrasado,

y el acceso más tardío al entorno laboral y la independencia

ha impactado, sin duda, en la decisión de muchas mujeres de disfrutar un poco de la vida antes de traer a un pequeñín al mundo.

Susan Sarandon fue madre por primera vez cuando ya había rodado 23 películas

. Ella rondaba los 42 años y el padre de la criatura, el director y actor Tim Robbins, 30.Tener una madre un poco más mayor tampoco parece que, en general, sea origen de ningún problema. De hecho, según el gossip o cotilleo americano, todo lo contrario: si de algún complejo cuentan que se queja la primogénita de Madonna en torno a las diferencias de edad, es que el nuevo novio de su madre la diosa del pop, el joven bailarín Brahim Zaibat, tiene 24 años.Cuando se habla de fertilidad, la mujer que ha superado los 40 es la que concentra toda la atención acerca de posibles dificultades.

¿Qué pasa con ellos?

Quizás sea el momento de superar complejos y empezar a plantear que la fecundidad de los hombres también disminuye con la edad, y que si has superado los 40 pero no eres Madonna con un novio de la edad de tu hija, quizás tu pareja también deba chequearse.



La prueba que evalúa la

cantidad promedio de espermatozoides en el sistema reproductor masculino

se llama espermiograma. Bastará con que el padre en potencia de tu tardía prole produzca como mínimo 30 millones por centímetro cúbico para asegurarte de que es fértil.



Si es así, y está dispuesto a embarcarse contigo en la aventura, no serás en absoluto la única mujer que disfruta de la maternidad más allá de los 40.En España, según datos del Instituto Nacional de Estadística, durante el año 2010 tuvieron lugar 485.423 partos, de los que alrededor de un 5% fueron de madres con edad igual o superior a los 40 años. En cifras exactas,

24.530 mujeres que dieron a luz superada la barrera de las cuatro décadas:

casi diez mil de 40 años, rozando seis mil de 41 años, tres mil setecientas de 42 años, dos mil doscientas de 43 años y así en progresivo descenso hasta las 115 mujeres que dieron a luz con 48 años. En el grupo de 49 y más, 224 valientes.Es obvio en todo caso que

la fertilidad de la mujer disminuye a partir de determinada edad,

y el embarazo en sí es susceptible de albergar algunas complicaciones añadidas. Las anomalías cromosómicas del feto son uno de los aspectos a los que más se alude a partir de los 40, ya que por ejemplo el síndrome de Down tiene una incidencia de uno por cada ochenta embarazos.



El diagnóstico prenatal,

el triple test o la amniocentesis,

sin embargo, eliminan prácticamente el riesgo de que no se detecten tanto estas alteraciones cromosómicas como algunas malformaciones congénitas.



En cuanto al parto, la posibilidad de cesárea se multiplica por tres, y el proceso de alumbramiento tiene tendencia a prolongarse ya que el útero de la mujer se contrae con mayor dificultad. Más allá de esas cuestiones puntuales,

el impacto de la edad no será tanto si has llegado a los 40 con una vida sana y una dieta saludable.

Incluso después del parto, la recuperación física dependerá de en qué medida te has cuidado, y cuánta energía tienes en la recámara para invertir en los sacrificados primeros años.

La madurez vital es un concepto independiente de la edad.

Que no te achiquen los prejuicios o ese nubarrón que sobrevuela tu cabeza preguntándote si no será ya demasiado tarde. Cada mujer tiene un momento diferente para plantearse la maternidad, y las generalizaciones o las medias de edad estadísticas no siempre representan lo que has elegido en la vida.



Cuida tu físico.

Si decides ser madre, olvida la etiqueta de la edad y concéntrate en estar a tope en cuerpo y espíritu. Un ejercicio físico adecuado a cada etapa de gestación es tan beneficioso como necesario. Pero también hay que cuidar la mente. La llegada de un hijo supondrá un cambio profundo en tu vida personal y familiar: acude a terapia si sientes que en algún momento te desconcierta. Es normal y sano.



Sigue disfrutando de ti como mujer.

Ser madre un poco más mayor no significa que ahora tengas que apalancar por completo todo aquello que ha conformado tu vida hasta la fecha. Evita a toda costa esa tendencia a creer que la maternidad es un sacrificio absoluto. Aunque adores a tu pequeñín, no te abandones a ti misma.

Terra Mujer / T.S.