
Diario de una teleoperadora erótica
Diario de una stripper
Diario de una prostituta de lujo
Diario de una ninfómana
Diario de una teleoperadora erótica
Diario de una transexual
Si
mi testimonio puede ayudar a alguien a superar esta injusticiade la naturaleza, daré por bien empleado el salir del armario, afirma nada más que empezar la entrevista. ¿Y por qué Valentina?, preguntamos. Adoro esa película. Más o menos tenía la edad de los protagonistas cuando la vi y me impacto. Me pareció una historia de amor preciosa, por su pureza, por las trabas de una sociedad obsoleta. Soñaba con algo así, pero vivirlo como Valentina. Por eso, cuando he tenido oportunidad elegí este nombre. En mi vida he tenido tantas trabas como pudieron tener ellos o más.
Los transexuales viven experiencias muy duras y la mayoría de las veces no soncomprendidos por la sociedad. Poco a poco se van reconociendo sus derechos, aunque aún queda mucho por hacer, así lo reconoce la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), que plantea 2010 como el año en el que trabajar por la integración laboral, la educación y la salud del colectivo transexual: Un año para TRANSformar, es su lema para este año. Valentina nos abre las puertas de su experiencia para conocer un poco más el infierno de nacer en un cuerpo extraño.Mi mayor estigma siempre ha sido mi nombre, Ignacio, nos relata Valentina. Con el tiempo, antes de pasar por quirófano, aprendí a simular mi sexo verdadero. Vestía como mujer, tal y como pensaba. Pero el problema llegaba cuando, por alguna razón, tenía que enseñar mi DNI. Entonces comenzaban esas miraditas de arriba abajo, esa media-sonrisa, los cuchicheos, incluso las preguntas y los insultos. Toda una humillación. Así que lo del cambio de género institucional lo celebre de la mismas manera, y con la misma alegría, que la transformación física.
El tópico de jugar con muñecas en lugar de con coches se cumple también en el caso de Valentina. Cuando eres niño y estás desarrollando tu personalidad haces lo que sientes, lo que te nace de dentro. Y a mi es lo que me salía. Hasta aquí todo felicidad. El problema viene después . Con la adolescencia, ¿supongo? Y un poco antes. Tu madre insiste en cortarte el pelo y tú te mueres por ponerte una falda. No sabes qué te está pasando. Eres diferente. ¿Cómo lo descubres? Al principio te gustan lo chicos, eres amiga de las chicas todo el mundo se piensa que eres gay, bueno para ellos maricón. Y tú crees que sí, que es cierto. El problema viene cuando comienzas a desarrollar y eso que tienes entre las piernas comienza a crecer, a cambiar de aspecto. Y lo odias, lo odias con toda tu alma. Y ves cómo tus amigas comienzan a ponerse sujetador y deseas tener lo que ellas tienen.Un proceso duro Sí. Tú no despiertas un buen día y dices quieroser chica. Es algo que eres, aunque tu naturaleza no quiera revelárselo al mundo. Entonces te escondes, huyes para que no te hagan daño, porque te hacen mucho daño. ¿Quién te hace más daño, familiares, amigos, la sociedad en general? Todos. Aunque quien más te duele es tu familia. Para ellos es un shock. Sé que les marqué en el barrio, porque vivíamos en una capital pequeñita de provincia. Realmente les señalaban como los padres del hijo desviado. Porque tener un hijo maricón vale, pero encima transexual. Para ellos equivalía a desviado, a guarro, ninfómano, ¡qué sé yo! Tuve que irme y comenzar de nuevo. ¿Y entonces? Entonces comencé a vivir como lo que era, una mujer. Aprendí muy bien los truquitos que disimulaban mi masculinidad que, aunque no era mucha, la había, claro.
Un continuo baile de máscaras hasta que te tocaba enseñar el DNI Fue mi primera lucha cuando llegué a Madrid. ¿Cómo alquilar una casa con un DNI de hombre? Menos mal que ya me había tomado contacto con la Asociación Española de Transexuales y gente que conocía allí me ayudó a instalarme en un piso compartido.
Recientemente la administración de Obama ha incorporado una transexual a su equipo de altos cargos en Washington DC. Supongo que ésta será la excepción Por supuesto. Las mujeres transexuales tenemos serias dificultades para acceder a un puesto de trabajo, lamenta Valentina. Sufrimos doble discriminación: por ser mujeres y por ser transexuales. ¿Pero tú trabajas también para la administración? Mi trabajo me ha costado. No hay que victimizarse, si no se quiere acabar en las garras de la prostitución, un campo abonado por transexuales sin salida. Hay que echar para adelante buscando nuevas vías que te abran el camino de lo que realmente deseas, nos cuenta Valentina.Hay que destacar la poca presencia de este colectivo en el mundo laboral: más de un 70 por ciento de mujeres transexuales no dispone de empleo. En mi caso, aproveché para venirme a Madrid una vez acabados los estudios de bachillerato. Entonces decidí prepararme unas oposiciones. Si sacaba mi plaza sabía que no me podían echar sin motivo aparente alguno. Y mientras que acudía a la academia, inicié el proceso de reasignación de género, para que cuando ya tuviera que incorporarme al mundo laboral lo hiciera como una mujer (o casi). He de reconocer que mis padres, bueno más bien mi madre, y algunas buenas amigas me ayudaron económicamente hasta que logré aprobar.Ahora tengo 38 años y hace aproximadamente diez que terminé con el proceso de reasignación de género, aunque el camino ha sido muy largo y traumático. ¿Todo hubiera sido más fácil si con 16 años hubieras tenido la oportunidad de someterte a la operación de cambio de sexo, como el chico adolescente que recientemente ha pasado por quirófano en España? ¡Por supuesto! Es una edad perfecta porque puedes vivir la adolescencia como lo que eres realmente, en mi caso una mujer. Pero mucho opinan que es demasiado pronto y que aún no se tiene la personalidad formada para un cambio tan drástico Casi desde que tienes uso de razón sabes que algo no va bien, que tu eres otra cosa de lo que aparentas. Seguro que no me crees. Pero hay que vivirlo para sentirlo. No se puede explicar. Es simplemente así. ¿Por qué esperar años y años para que te quiten unos genitales que no te corresponden? ¿Quién tiene potestad para decidir cuál es el momento adecuado? ¿Quién se cree con el derecho de dirigir mi vida?.
En tu caso estamos hablando que te operaste a los 28 años. Sí, me deshice del pene a los 28 años, pero inicié el proceso mucho antes. Apenas con 20 años. Antes las cosas funcionaban más lentas y tenías que ahorrar porque te lo tenías que costear tú.
¿Cómo fue el proceso? El primer requisito que te piden es que un psicólogo te certifique lo que se llama disforia de género. Aunque, a nivel psicológico, quien realmente me ayudó fue la Asociación, donde conocí a numerosas persona en mi situación. El hablar con la gente te hace abrir los ojos de queno eres un bicho raro, un despojo, si no que simplemente la naturaleza a cometido un error contigo, comenta Valentina. Después al endocrino. Se encarga de analizar la estructura física, la contrasta con exámenes de sangre y da el visto bueno para comenzar el tratamiento hormonal, para mi lo peor porque tu cuerpo sufre. Pero el cambio merece la pena. ¡Un aviso! Nada de autohormonarse, el endocrino debe ver cuáles son las dosis adecuadas para ti porque si te pasas los resultados puedes ser esperpénticos. Y finalmente la operación Digamos que entremedias del proceso porque la hormonación la debes llevar de por vida. Bueno la estrogenización, que son las hormonas femeninas porque la antiandrogenización, que es para bloquear las hormonas masculinas que genera tu propio cuerpo, te lo administran cuando ha terminado la feminización corporal y se deja después de la operación quirúrgica de reasignación de sexo.Antes de entrar a hablar de la operación, que quizás es lo que cause más morbo a la gente, quiero hacer hincapié en el documento de identidad que para mi fue igual de importante que el quirófano. La Ley de Identidad de Género aprobada en 2006 dice que se puede modificar el DNI con un diagnóstico firme de un especialista colegiado y dos años de tratamiento, sin necesidad de pasar por una cirugía de reasignación de genitales. Para mi es demasiado tiempo. Dos años es un mundo. Dos años prácticamente sin trabajar porque nadie querrá contratar a Ignacio, para ellos un señor que se maquilla y lleva vestidos y tacones. No sé, habría que hacerlo de otra manera o, como parece que se está haciendo ahora, poder comenzar con el tratamiento antes de llegar a la madurez y a la inserción al mercado laboral. ¿Qué sentiste? Orgullo. De veras que es esa sensación. Me hice unas fotos donde estaba monísima con mi melena. Pues me las tuve que repetir porque tenía que mirar para adelante, retirarme el pelo para que se me viera bien la cara un desastre. Pero ¡lo conseguí! Valentina mi sueño hecho realidad.
Ya sólo quedaba la cirugía Aunque al año de iniciar la hormonación ya puedes pasar por quirófano, yo tardé unos añitos más, hasta que ahorré el dinero suficiente para operarme. Date cuenta que antes era como una cirugía plástica y no te la cubría la seguridad social. Le comento a Valentina que ahora la Seguridad Social sólo cubre las cirugías de reasignación sexual en Andalucía, Asturias, Cataluña, Madrid y el País Vasco, y Canarias (próximamente).
¿Quién estuvo a tu lado en este difícil proceso?, le pregunto. Mi pareja y madre, a quien no tengo palabras para agradecérselo porque sé lo difícil que fue para ella estar allí. Todo el mundo se puede imaginar en qué consiste un tipo de operación como ésta: se elimina el pene con el que se construye una vagina y una vulva. También se pueden realizar implantes mamarios para darle forma al pecho. El despertar debe ser impresionante, ¿no? Vuelves a nacer. Por instinto lo que haces es mirarte abajo, cuando te dejan, claro Fantástico Pero no todo es de color de rosa, el postoperatorio se hace duro y hay cosas que no debes dejar de por vida, como la dilatación vaginal, las hormonas... Y no nos podemos quejar porque la ciencia ha avanzado en este campo de manera impresionante en los últimos años. Antes se hacían auténticas barbaridades y lo digo porque se lo he visto a compañeras ya mayores.
Acabo la entrevista con un ¿es duro ser mujer, verdad? Ni que lo digas. Pero en todos los sentidos, Valentina se ríe y, como siempre, acabamos hablando de hombres.
Asociación Española de Transexuales (AET)www.transexualia.org/
Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB)www.felgtb.org/

