Sexo

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05 de abril de 2011 • 21:18

Lo quiere hacer sin preservativo. ¿Qué hacer?

La historia de siempre. Él no quiere usarlo. Tú no quieres correr riesgos. A tu corazón le apetece hacerlo “sin”, pero tu cabeza te dice que lo hagas “con”. Y por si eso fuera poco, él insiste… ¿Qué hacer?

Dígase a las claras y sin tapujos:

a nadie le gustan los preservativos

. Tanto los de uso masculino como los femeninos restan sensibilidad, contacto íntimo, emoción. Es como comer fresas con la nariz tapada. Pierden sabor. Además, su uso requiere

detener la relación en lo más emocionante para ponérselo

y eso, con frecuencia, corta la conexión, resta humedad en la vagina y hace perder (en parte o completamente) la erección. Por eso, siempre que se presenta la ocasión, se prefiere no utilizar preservativos.



Pero…, mientras existan posibilidades de embarazos no deseados y contagios de enfermedades conocidas y desconocidas por esta vía, el uso de los preservativos resulta una medida autoprotectora imprescindible, racional y sensata. La otra opción

es masturbar a la pareja

con guantes. Y otra más: no mantener contactos sexuales.



Que los preservativos restan sensibilidad es un hecho. La publicidad de estos productos siempre hace énfasis en que “mantienen la sensibilidad”. Porque saben que es un punto que se anota en su “debe”. Pero es una singularidad que hay que asumir porque los beneficios que reporta su uso valen la pena. Los riesgos de embarazo no deseados son bien reales y el de

contagiarse de infecciones con consecuencia a largo plazo

(hepatitis B, C, SIDA, papiloma humano más cáncer de cerviz…, etc.) también. DEBEN utilizarse preservativos en toda relación sexual mantenida con personas que hayan sido promiscuas, aunque una no lo sea.No puede hacerse gran cosa para mejorar la sensibilidad que restan los preservativos a los hombres, pero sí en el caso de las mujeres. Para ellas, existen preservativos de uso masculino que tienen

dibujos que sobresalen en el tejido del que están compuestos

, o filamentos en forma de corona, etc…, que proporcionan una estimulación adicional de las paredes vaginales que las mujeres sienten sin duda alguna.



También existen preservativos con sabores para utilizarlos en el sexo oral (los embarazos no, pero los contagios de enfermedades pueden producirse también por esta vía). A algunas mujeres no les gusta su degustación. Pero aotras les agrada la variante que añaden al sexo oral.



Existen preservativos “especializados” para el coito anal. Son especialmente resistentes a la ruptura y mantienen el mismo

grado de prevención para las enfermedades de transmisión sexual

.



Para practicar de forma segura el sexo oral a una mujer, puede utilizarse cualquier preservativo ordinario adecuadamente cortado y colocado sobre los genitales femeninos. O se pueden emplear esos filmes de plástico, sin poros, que se utilizan para guardar alimentos en los frigoríficos.A los hombres sí que se les puede evitar el otro contratiempo que ocasiona el uso de preservativos: que pierdan la erección. Para ello basta con incluir la puesta del preservativo dentro del juego erótico de la relación sexual. Ella

puede estimularle el pene con la mano o con la boca

mientras él extrae el preservativo de su contenedor y lo dispone para ponérselo. O puede ponérselo ella misma. Así, ella puede estimularle el pene mientras él extrae el preservativo de su envoltorio y hacerlo él mientras le da el preservativo a ella para ponérselo. Es sencillo.

Bastará con desplegarlo un poco

, coger el extremo del preservativo que estará próximo al glande del pene (los hay con un reservorio en ese lugar para recoger el semen; pues por ahí), con los dedos índice y pulgar de una mano, colocar el preservativo como si fuera una corona sobre el glande y deslizarlo hacia la base del pene. Si no se consigue, es que está puesto del revés. Darle la vuelta y hacer lo dicho antes.



Antes de colocarlo

hay que asegurarse que va a quedar una cantidad de preservativo vacía

, por delante del glande del pene. Porque si se ajusta del todo, al penetrar en la vagina, el mismo impulso del pene romperá el condón y no se habrá hecho nada. Pero dejando esa zona de depósito “colgando”, se evitarán errores de ese tipo.



Los preservativos suelen venir todos lubricados. Pero si no fuera el caso, utilizar

algún tipo de lubricante vaginal

elaborado “al agua”, porque si se utiliza algún otro con excipiente aceitoso, puede facilitar la ruptura del preservativo. Eso reza tanto para los de uso vaginal como para los de uso anal.

Terra Mujer / Jesús Ramos. Psiquiatría-Sexología