Todo sobre los anticonceptivos de barrera

Métodos anticonceptivos de barrera: los que físicamente impiden el contacto entre el óvulo y el espermatozoide. De los condones masculinos a los femeninos, el diafragma y el DIU, las alternativas a los métodos anticonceptivos naturales y hormonales.

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Para muchos jóvenes protegerse durante las relaciones sexuales significa practicar

el coitus interruptus.

Lo hace el 31% de los adultos y el 22% de los jóvenes menores de 18 años.

Por lo que el condón no se concibe como algo tan común

incluso en las prácticas más comunes (lo utiliza sólo el 28% de las parejas).



Lo mismo vale para la anticoncepción hormonal, según un estudio aún no está generalizada:

la píldora se utiliza en un 26%

de las chicas, el parche transdérmico cuatro de cada cien jóvenes y el anillo vaginal sólo el 3%.



Por lo tanto, nos falta mucha, mucha educación. Será a través de ésta que llegaremos a

jugar con nuestra sexualidad de una manera sana y segura.

No hay campañas de publicidad en la televisión, ni en las radios, ni en las revistas. Nadie habla de condones.

Desde aquel póntelo, pónselo ha llovido demasiado.

Pero si no hay conciencia de esta necesidad por parte de las administraciones públicas, ¿cómo va a verla por parte de los padres de los adolescentes que se están iniciando? Para evitar los embarazos no deseados,

hay que considerar los llamados "métodos naturales" (el Ogino-Knaus, Billings o el ciclotérmicos)

–que son los menos eficaces-, los anticonceptivos hormonales (píldora, parche y anillo), y los medios de "barrera", por su capacidad de evitar el contacto físico entre el óvulo y el esperma del hombre.



Estos se distinguen tanto por su funcionamiento como por el impacto que tienen sobre la relación sexual y de pareja.

La píldora, el parche, el anillo vaginal, los implantes, los dispositivos intrauterinos (DIU), la vasectomía o la ligadura de las trompas,

son coito independientes y no afectan el momento de la relación, su curso, ni la conducta de la pareja. Mientras que del condón, el diafragma y los métodos naturales actúan durante el coito e influyen en el tiempo, el ritmo, la libertad y el grado de intimidad. El hecho de que afecta a la misma relación sexual, hace que haya

muchas ideas en contra de los condones.

Muchos hablan de la molestia de interrumpir los juegos previos a la penetración o el deseo de un contacto físico directo. Con la práctica, sin embargo,

lo cierto es que las maniobras para su colocación son cada vez más rápidas y menos intrusivas.

Asimismo, hoy en día los productos que se encuentran en el mercado son muy delgados y permiten mantener casi intactas las sensaciones táctiles de la relación.



Hay que decir que el condón es

el único método que protege contra enfermedades de transmisión sexual.

¿Y la eficacia de los condones?

La eficacia anticonceptiva de los preservativos es prácticamente total

con el uso correcto, pero cae al 84% en el uso de los mismos en la vida real. Lo errores de uso como el maltrato, la mala colocación, el calor,… rebajan su eficacia. Se trata de un método anticonceptivo de barrera. Pero es

muy poco conocido en España.

Hay dos anillos sellados: uno en la parte superior que se desliza por la vagina hacia el cuello del útero, y el otro desde el orificio externo vaginal, que cubre parcialmente el área genital externa.No es tan eficaz como el masculino básicamente por su mala aplicación en el momento de insertarlo. Se trata de una goma blanda montada en un anillo de metal flexible, inferior a la palma de una mano.

Se debe insertar en la vagina, a fin de aislar el cuello del útero

impidiendo la entrada de los espermatozoides. Su capacidad de protección es de 78-79%, pero puede llegar a 82% (es decir, 18 fallos por cada 100 mujeres por año) si se combina con productos espermicidas.



Para adoptar el diafragma debe hacerse

un examen ginecológico para verificar el tipo y el tamaño del dispositivo.

Y también para evaluar algún tipo de alergia a los espermicidas.



El diafragma, cuando se combina con el uso de un espermicida, puede proporcionar una cobertura contra

algunas enfermedades de transmisión sexual,

pero no hay evidencia de que sea eficaz contra el VIH. Es de plástico y cobre, el ginecólogo lo inserta en el útero de una mujer y

puede permanecer allí durante años. Proporciona anticoncepción, y de bajo riesgo a largo plazo, pero no ofrece ninguna protección contra las enfermedades de transmisión sexual.Al final la mejor elección es la que cada uno hace asesorado por su ginecólogo, urólogo o médico de familia.
Terra Mujer / Manuel Fló