La cifras son duras: en los últimos años más de 300.000 personas han dejado de ser independientes en España. Eso quiere decir que muchas de ellas han tenido que volver a vivir con sus padres. Para algunos, una suerte y un mal menor; para aquellos que tuvieron que luchar para conseguir la difícil independencia emocional de la familia, volver a casa de papá y mamá ha supuesto un pequeño drama personal.
¿Cómo adpatarse de nuevo a vivir bajo el mismo techo y a volver a las discusiones y reencillas de siempre? ¿Cómo sobrellevar psicológicamente el hecho de que tus padres tengan que volver a mantenerte económicamente pasados los 30 olos 40? A ti o a tu nueva familia… Pobres padres y pobres hijos, víctimas de una crisis que está trastocando todos los esquemas de la sociedad.
Me contaba una amiga del gimnasio que anda por los treintaitantos, que volver a tener que vivir con sus padres la tiene hundida moralmente. "Siento que he vuelto al pasado, duermo en la misma habitación llena de muñecos y posters de cuando era una adolescente. Y encima mi madre pretende volver a controlarme los horarios y vuelve a sentirse con derecho a criticar desde mis amistades hasta la ropa que me pongo". Y lo peor es que moralmente no me siento con derecho a decirle nada porque no sólo me da casa y comida sino que me ayudan económicamente".
El de mi amiga es sólo uno de los muchísimos casos de personas que han tenido que volver al hogar paterno por pura y dura necesidad. Como el de mi frutero, un chico separado que para poder pasarle la pensión a sus hijos a tenido que volver a vivir con su madre viuda porque no puede permitirse un alquiler. O el de algunos amigos míos, trabajadores autónomos, que han vuelto a compartir piso porque vivir solos les resulta impagable. Y hablo de los casos más amables…
¿Cómo volver con dignidad a casa de los padres sin acabar tirándose los trastos a la cabeza y abusar por uno u otro lado? Porque también hay que ponerse en el "papelón" de los padres: toda la vida trabajando para estar tranquilos en la jubilación y ahora les toca mantener también a sus nietos…
En un artículo que leí en una revista femenina y que precisamente trataba sobre este tema, daban unos consejos simpáticos para sobrellevar con el máximo sentido del humor la vuelta al hogar paterno:
Darle la razón a tus padres. Ahora estás bajo su techo de nuevo y ellos pagan los gastos, así que procura morderte la lengua y darles la razón en todo, viviréis mucho más felices.
Si tu hermano/a pequeño sigue viviendo en casa, aliáte con él. No le será fácil renunciar alos privilegios que había conseguido al irte tú, por ejemplo, quedarse con tu habitación y tener más paga semanal.
No vuelvas al pasado. Una cosa es qeu hayas tenido que volver a casa de tus padres y otra que empieces a juntarte con los vecinos, antiguos amigos del barrio o del instituto para hacer pandilla.
No pierdas de vista las ofertas de casa compartidas. Por poco que te quede a fin de mes, puede que te compense mucho más recuperar tu libertad.
No te acomodes. Si ya te costó irte de casa la primera vez, no te acostumbres a la situación tomándotela como un mal menor. Intenta volver a independizarte lo antes posible.
No abuses. En lugar de volver a la niñez y dejar que tu madre te lo haga todo, ayuda en las tareas domésticas y aporta el dinero que puedas.
Cuidado con las visitas. Por muy bien que os llevéis ahoira, no es buena idea llevar a tus ligues ni a tu panda de amigos a casa de tus padres, la armonía desaparecerá pronto.
Si has tenido que volver a casa de tus padres, no te deprimas, levántate cada maña repitiendo el mantra "sólo será por un tiempo". Anímate pensando en todos los jóvenes que ni siquiera han podido llegar a independizarse porque la crisis les ha pillado antes siquiera de poder tener su primer empleo.
¿Estás en esta situación? ¿Cómo lo llevas?

Lula Marvel