Dieta para un vientre plano

¿Unos antiestéticos michelines en el abdomen estropean tu figura? ¿Sufres hinchazón? ¿No consigues marcar los abdominales aunque hagas ejercicio? Tu alimentación puede ser la causa de la “curva de la felicidad”. ¡Cámbiala!

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Hay mujeres anchas de caderas pero de tripa plana coman lo que coman. Pero también lashay delgadas y con barriguita. La genética y tus hábitos de vida son la causa de un vientre abultado. Incluso tu postura puede incrementar este problema.

Una buena dieta acompañada de ejercicio regular es la solución a tu problema. Pero ¿cómo debe ser esa dieta? Te ayudamos a cambiar tus hábitos alimenticios para conseguir la tripa con la que siempre has soñado.Un vientre plano no se consigue dejando de comer, sino reduciendo las cantidades y haciendo más ingestas para evitar la hinchazón. Cuando pasas demasiadas horas sin comer tu metabolismo se ralentiza y, a la larga, el problema empeora.

Lo ideal para mantener tu abdomen a raya es evitar las grandes comilonas, que se traducen en malas digestiones, gases e hinchazón. Pasar hambre también hace que acabes comiendo demasiado y, además, alimentos que no te convienen y que se acumulan en tu tripa en forma de grasa.

Cada comida que hagas debe ser tranquila. Mastica despacio y tómate tu tiempo para que todo te siente bien y no cojas aire al comer. Poner en alto las piernas después también ayuda a evitar la hinchazón.

Empieza bien el día y lo terminarás mejor: desayuna de forma abundante y sana, toma un tentempié ligero entre horas, haz una comida nutritiva pero baja en grasas y cena muy ligeroNada le viene peor a tu tripa que una comilona en la que se mezclan muchos tipos de alimentos, grasas, alcohol, pan, salsas, postres dulces. Tienes que comer con cabeza: elije un solo plato, reduce las cantidades y evita tomar dulces de postre (date el capricho entre horas o por la mañana). Tu máxima: redice las cantidades y mezcla pocos tipos de alimentos para evitar las digestiones pesadas.Si tu punto débil es la tripa, debes tener especial cuidado con ciertos alimentos, ya que favorecen la hinchazón y la acumulación de grasas. Aunque no debes eliminarlas, sí es recomendable recudir la cantidad de verduras crudas que comes, ya que suelen fermentar en el estómago y producir gases (especialmente las coles).

Las bebidas gaseosas, el picante,las especias fuertes (cámbialas por comino e hinojo, muy digestivas), las bebidas muy frías o muy calientes, las carnes rojas y el tabaco debes ponerlos en la “lista negra” y moderarlos lo más posible. ¿Y el pan? No tienes que eliminarlo a no ser que lo comas en exceso o tengas la costumbre de “hacer barcos” en todo lo que comes. Mejor integral que blanco. Respecto al pan de molde, ten en cuenta que suele tener azúcares y grasas añadidas, mira los ingredientes antes de llevártelo a casa.

Evita. Si quieres tener un vientre plano, olvídate de los fritos, los postres dulces, la bollería industrial, la fast food, los precocinados, los snacks dulces o salados, y el alcohol. ¿La peor combinación? Grasa + azúcar blanco.

Cuidado con los hidratos. No tienes que eliminar el pan o las pastas de tu dieta, pero sí es recomendables que reduzcas su consumo. Si comes un plato de pasta o arroz cada día, ahí tienes la explicación de tus michelines abdominales. Procura tomar pasta el día que vayas a tener mayor actividad física, y nunca por la noche.El azúcar banco es uno de los peores enemigos de tu tripa. Sus calorías vacías se instalan inmediatamente en ella en forma de michelines. Incluso eliminándolo, muchas veces tomamos azúcares químicos sin saberlo: en platos precocinados, panes, enlatados, embutidos, refrescos, cereales, lácteos. Abusar del azúcar blanco estimula en exceso el sistema nervioso y altera el metabolismo. Intenta prescindir de la bollería industrial, hacer tú misma dulces caseros y sustituir el azúcar blanco por sirope de arce, miel de abejas o azúcar moreno.No existen alimentos específicos que reduzcan tu tripa, pero sí los hay que te ayudan a contrarrestar el problema y evitar que vaya a más. Tu forma de cocinar y tus digestiones también influyen en el tamaño de tu abdomen.

Los cereales integrales, los lácteos desnatados o de soja, las frutas, las verduras, las legumbres y las proteínas bajas en grasa (pollo, pescado, huevo, pavo) deben ser la base de tu alimentación. Las algas y los frutos secos también son alimentos recomendables en tu dieta.

Más fibra. Es muy importante potenciar el consumo de fibra (productos integrales, frutas, legumbres) para evitar el estreñimiento, mejorar las digestiones y la eliminación de toxinas. Las naranjas, kiwis y ciruelas son especialmente recomendables.

El agua debe ser otro punto clave en tu alimentación. Tienes que beberla en abundancia pero en pequeñas cantidades de forma continuada. Las bebidas gaseosas y el alcohol son tus grandes enemigos, sobre todo por la cantidad de calorías vacías que aportan.

Tu forma de cocinar también debe ser lo más ligera posible. Cambia las frituras y rebozados por alimentos cocidos (mejor al vapor), a la plancha o al horno. Vigila la cantidad de aceite y sal que añades, el primero aporta muchas calorías y la segunda retiene líquidos.Es cierto que suelen provocar digestiones pesadas, sobre todo las judías, pero también son unos de los alimentos que más te ayudan a mantener tu tránsito intestinal en orden. Además, aportan nutrientes de alta calidad y una cantidad de calorías moderada si se cocinan sin grasa. Las lentejas y los garbanzos son más digestivos, y pueden servirte para preparar ensaladas completas sin un gramo de grasa. El hummus y el falafel, hechos con garbanzo, y los granos de soja, también son otras alternativas para comer legumbres.Hay algunas formas muy fáciles de trabajar tu abdomen:

- Evita comer chicle. Al mascar entra mucho aire en tu abdomen, produciendo hinchazón.
- Cuida tu postura. Tanto de pie como sentada, ponte recta, eleva el pecho, mete el ombligo y cierra tus costillas como si fueran un corsé. Si te dejas caer y te encorvas, tu tripa será aún más prominente.
- La cena. Intenta cenar pronto (lo ideal es tres horas antes de ir te a dormir) para no acumular calorías y tener mas digestiones.
- No te pares. Si en el trabajo tienes que estar mucho tiempo sentada, busca cualquier excusa para levantartey moverte un poco. Al llegar a casa evita tumbarte en el sofá; si puedes da un paseo.
- Camina. Haz la prueba: comprueba cómo te quedan esos pantalones que tanto te aprietan después de caminar durante un par de horas.Tu dieta “antibarriga” debe ir acompañada de ejercicio físico para potenciar la quema de calorías. Es muy importante que te muevas y que hagas alguna actividad de tonificación muscular (además de hacer abdominales), ya que tener masa grasa potencia la quema de calorías. Si no tienes tiempo de ir al gimnasio, camina todo lo que puedas cada día. Aficionarte al transporte público puede significar la diferencia entre un michelín y un vientre plano.

Terra Mujer / Amalia Panea