Vida Sana

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02 de febrero de 2010 • 10:11

La fobia social o miedo a la gente tiene cura

¿Siente miedo e incomodidad ante otras personas? ¿Se le hace difícil permanecer en el trabajo o el centro donde estudia o trabaja? ¿Le aterroriza hablar en público? ¿Evita contactar con desconocidos? Todos estos condicionantes de su carácter pueden ser corregidos.

Algunas personas sienten un gran temor a hacer o decir algo que les avergüence delante de los demás, o de cometer un error y que los demás les vean y juzguen. Por ello, evitan hacer las cosas que desean e incluso dejan de hablar con el resto de la gente.

Si saben que van a conocer a alguien, se preocupan durante días e incluso semanas antes. Se sonrojan, sudan mucho, tiemblan o sienten que van a vomitar antes o durante una situación en la que han de estar con personas que no conocen.Además, suelen alejarse de los escenarios sociales en los que existe la posibilidad de tener que hablar en público. A menudo, incluso beben alcohol para intentar que sus temores desaparezcan. Éstos son los principales síntomas físicos y psicológicos que padecen quienes tienen fobia social o miedo incontrolable a la gente, de acuerdocon el Instituto Nacional para la Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés), de Estados Unidos.Se trata de una timidez exagerada que se caracteriza por un miedo y ansiedad intensos y persistentes a enfrentarse a determinadas situaciones sociales, a interactuar con los demás o frente a la perspectiva de ser observados en cualquier situación.

La fobia social puede interferir de forma importante en la vida diaria de quien la padece y, en los casos más graves, sobre todo cuando se trata a tiempo, la persona afectada puede requerir asistencia psicológica y el uso de medicación. Sin llegar a esos extremos -o, precisamente, para evitar llegar a ellos- conviene tomar ciertas medidas cuando se perciben en uno mismo los indicios de una timidez exagerada, la antesala habitual de la fobia social.

Si se abordan y corrigen estas situaciones, y la persona tímida comprueba que no sólo puede salir airosa de los contactos sociales sino disfrutar de ellos, se habrá aplicado una de las más eficaces vacunas psicológicas para el miedo a la gente.“Identificar las ideas que le atemorizan, anticiparse a las situaciones que producen angustia, establecer metas para ir superando la aprensión, y adquirir y practicar las habilidades sociales son los ingredientes claves para superar el retraimiento”, señala la psicóloga clínica Marga Magendri, experta en técnicas de comunicación eficaz y refuerzo de la autoestima.

“El más mínimo progreso en la tarea de derribar las ideas negativas que una persona tiene sobre sí misma y descubrir que son infundadas le permite ganar mucho en seguridad y confianza en sí misma, y la prepara para retos cada vez más difíciles”, señala la experta.El primer paso para superar la timidez exagerada consiste en reconocer que uno está afectado por este problema. Para averiguarlo hay que analizar si la timidez interfiere en nuestra vida normal, impidiéndonos establecer relaciones positivas con los demás, afectando a nuestra actividad profesional, académica o laboral, o excluyéndonos deun grupo humano.

Además, es fundamental si el hecho de rehuir las situaciones sociales lo percibimos como algo impropio o molesto y nos causa malestar; si sentimos una ansiedad excesiva e irracional ante las situaciones sociales, no podemos afrontarlas y las evitamos.

“Si ello es así, hemos de hacernos conscientes de que tenemosun problema pero que también tiene solución”, dice Magendri. Lo primero es descubrir las causas de la timidez exacerbada: ¿se considera menos que los demás?, ¿tiene miedo a fracasar?, ¿cree que su opinión no va a importarle a nadie?, ¿se avergüenzas de si mismo?, ¿piensa que los demás no saben valorar su opinión?...

“Lo siguiente, es analizar lo que nos pasa, intentar descubrir porqué nos ocurre y qué es lo que sentimos, pensamos y hacemos ante una situación en la que nos invade la timidez”, dice la experta, que ofrece algunas recomendaciones para afrontar situaciones que pueden desembocar en una abierta fobia social.Si se mantiene una charla con alguien, conviene mirarle a los ojos, asentir o expresar alguna emoción para que el interlocutor vea que uno está interesado en lo que dice. Hay que modelar la velocidad del habla y el tono de la voz.

También es importante mantener una postura de leve acercamiento hacia la otra persona, aunque respetando los límites físicos necesarios. Si uno se mantiene rígido o echado hacia atrás, aparenta desinterés o incomodidad. Si tienen dificultades o incomodidad social en ciertos ambientes, es aconsejable dedicar un tiempo a observar cómo se comportan los demás en esa situación.

Una opción es anotar los comportamientos que hemos visto en otras personas y que nos han gustado en esa situación, e imaginarnos que somos nosotros quienes los llevamos a la práctica. Se pueden ensayar después ante un espejo o ante un amigo para ver cómo es la imagen que ofrecemos a los otros.Puede resultar muy positivo, además, hacer una lista con aquellas situaciones en las que nos gustaría saber comportarnos de una manera adecuada y buscar información (libros de autoayuda, consejos de los demás) para poder ensayar primero y después practicarlo en la vida real.

“El objetivo es analizar cuáles son los fallos de nuestro comportamiento para poder superarlos y superarnos cada vez un poco más como personas”, según Magendri. Una de las técnicas más eficaces contra la fobia social, y un medio eficaz para determinar lo razonables que pueden ser nuestros temores y sacar a luz información útil, consiste en analizar el peor de los casos posible que nos podría ocurrir.

Ese análisis demuestra que las oportunidades de que algo realmente negativo suceda son remotas. Además, sirve para comprender que las consecuencias de un resultado negativo no son catastróficas y pueden soportarse.

Para efectuar este análisis hay que responderse a estas preguntas: ¿Qué es lo peor que podría suceder?, ¿cuál es la peor consecuencia que se derivaría de ello?, ¿en qué medida serían tolerables dichos resultados?, ¿qué puedo hacer para salir bien parado?, ¿qué podría hacer si todo empeora aún más? Las respuestas ponen de manifiesto que uno es capaz de hacer frente a las consecuencias del más nefasto de los resultados.

Terra Mujer / Eugenio Frater (EFE Reportajes)