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El hierro forjado de las obras de Gaudí se gestó en Tarragona

26 sep 2012
11h13
actualizado a las 11h13
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El maestro herrero de las barandillas, las rejas o los ornamentos de hierro forjado de La Pedrera o la Casa Batlló fue Santiago Oriol, un artesano de Gandesa que se convirtió en la mano derecha de Gaudí y cuyo nieto, Josep, ha hecho pública su relación cincuenta años después de su muerte.

"¿Dónde está Santiago?", solía preguntar el arquitecto Antoni Gaudí cuando entraba en su cerrajería barcelonesa de confianza para encargar las estructuras de metal que necesitaría para culminar las barandillas, las rejas o los ornamentos de hierro forjado de La Pedrera o la Casa Batlló.

Santiago Oriol, maestro forjador y mano derecha de Gaudí en muchas de sus creaciones, nació a finales del siglo XIX en Gandesa, capital de la comarca tarraconense de la Terra Alta, hijo de una familia con larga tradición en el oficio de trabajar el hierro.

En los años veinte, debido a la epidemia de la filoxera que arrasó los negocios vinícolas locales, emigró a Barcelona, donde empezó a trabajar en la cerrajería Bonaventura Batlle, situada en la calle Joan Güell, el establecimiento donde Gaudí encargaba la mayoría de los trabajos para sus proyectos arquitectónicos.

Cincuenta años después de su muerte, su nieto, Josep Oriol, ha decidido hacer pública la relación que unió a su abuelo con el famoso arquitecto catalán, una conexión basada en la sintonía personal y la complicidad de ideas.

"Sabemos que cuando Gaudí quería encargar alguna pieza siempre preguntaba por él porque interpretaba rápidamente sobre el metal la idea que el arquitecto le transmitía", ha explicado a Efe Oriol.

De hecho, de esta colaboración han quedado piezas de Oriol tanto en la Casa Batlló como la Casa Vicents y en el Park Güell.

Después de su fructífera etapa en Barcelona, en los años treinta, Santiago regresó a su localidad natal, Gandesa, donde se casó y tuvo un hijo, Hermenegildo, que es el padre de Josep.

"Santiago nunca nos explicó que había trabajado codo con codo con Gaudí", apunta Fina Costal, madre de Josep.

"Era un hombre al que no le gustaba alardear de su trabajo", apunta Fina, "aunque en aquellos tiempos el trabajo de Gaudí aún no había recibido tanto reconocimiento público".

"Sabemos que, en Barcelona, Santiago tuvo una gran vida social", relata Fina, que revela que en los años treinta su suegro invitó a un grupo de jugadores del FC Barcelona, entre los que se encontraba Samitier, a pasar unos días en Gandesa.

Fueron los descendientes de la familia de Bonaventura Batlle quienes casualmente localizaron a los descendientes de Santiago en los años setenta, quienes revelaron los detalles de la relación que había tenido Santiago con Gaudí.

"Reconocieron nuestro apellido, Oriol, al pasar por Gandesa y nos contaron todo tipo de detalles sobre los años que Santiago había pasado en Barcelona", apunta emocionado Josep en el antiguo taller, repleto de piezas de hierro forjado coleccionadas por su padre.

Actualmente, la familia de Santiago continúa, en su cuarta generación, trabajando en el sector del metal, fabricando mobiliario urbano bajo criterios sostenibles y diseño propio.

"Sin dejar de trabajar el hierro, hemos intentado, en todos los objetos que fabricamos, transmitir valores añadidos, y ahora es el turno del respeto al medio ambiente", asegura Josep, responsable junto a su mujer, Asun, de la empresa Grisverd de Gandesa.

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